Chrysolophus pictus

Una specie de pajarraco
de bajo vuelo,
pariente cercano
de los insectos,
de alas cortas,
color luna,
mas bien terrestre.
...
Ave de frío,
de caminá desafiná,
de prado y huerta urbana;
de árbol desraizado
y canto susurro.
...
vuelo en alcantarillas espaciosas,
sociable a distancia,
el protegido de las ratas
y embalsamado con mermelada.
¡NOS GUSTARIA
VER
SANGRE EN EL ESCENARIO!..

PARA NO TENER QUE CONFUNDIR

LA QUE ESTA HECHADA EN LAS CALLES

CON LA QUE SE ALIMENTA DE NUESTRA IGNORANCIA.

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.

.

Cantinela IV
...

Así vuelve la hambruna de velocidad de estas manos quietas, desocupadas, de fluidas ideas que se atrofian ante la blancura de silencio que de a poco se van diluyendo entre los dedos sus fronteras, enmudecidas con cachetadas de silencio y fructíferas por goteos de entusiasmo, presenciando así, la deplorable enunciativa. Una cruzada contra la elocuencia del estoicismo clásico.

Algunos convenios a la pagina limpia

"aquel que crítica o rechaza el juego, ya está en el juego"
(M. Blanchot)

Cantinela I
...

Que se le escribe a la doncella de blanco, la Pagina, virgen incestuosa? Si Ella no habla, solo pone la mejilla limpia. Y cuando se digna a pronunciar algún signo, responde con alusiones en crucigramas, con omisiones te refriega en silencio su lengua sobre el paladar de palabras comprimidas. Te detiene con calma, pone el freno distrayendo el ambiente con mudez, capaz de inmovilizarte, como con los focos nubladores de un tren, sobre uno, proyectando bajo la lluvia su quietud, sacando bajo la mano la perplejidad absoluta. Y yo acá dentro de este agujero blanco con ojos incrédulos mirando introvertido su fuerza, ciega. Atrincherando mis convicciones de 20 años, aguardando que venga el milagro, el sonido de las profundidades, del murmullo cósmico. Trayendo, asomando las efigies, que le den olor a ese seco papel intocable, dándole algo de color a ese alba ostentoso de fondo, pixeles que no hacen mas que multiplicarse y decir mounstriosidades: pon lo que sea, lo que es.

Cantinela II
...

A pesar del trayecto aún se respira humo limpio, del viaje desesperado por el camino transversal. Tomo, aire, concentro la mirada y veo tensión, señales de nerviosismo, ondas provocadoras en su espacio vacio, que es en realidad honda, no, es en realidad oscuridad disfrazada de novia, buscando ser impulsada, atropellada por los carriles de una bicicleta, bajo una complacencia, un placer ancestral de su vientre aplanado. Listo para ser cortejado por el salvajismo y espontáneo uso de las palabras. La inmaculada pieza de papel muestra su mejor cara en los momentos frustrantes, la resignacion la acompaña cuando hay errores en su composición, donde luce mas su fino cuerpo. Su fuerza es fuerza cuando no se habla y sus trampas van amor-dazando de a poco las gargantas, las inseguridades vocales puestas en el papel. Con la timidez de la doncella hacen de la union un conjuro de violencia y sangre, que se estira y queda expuesta como tinta trasnparente hasta el mas proximo y ultimo lector. La castidad de ella estimula al academico, experto en olvidarse de sumercé. Pero Ella se sabe protagonista vigilando a los debutantes, sabe jugar mejor con los principiantes. Castigando a los escribidores.

Electromecánica para autómatas

En la mesa de disección se hace la cirugía,
la autopsia a la maquina de coser
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para confeccionar los paraguas.
...
unir los tejidos distanciados
entre conceptos malubicados
para los encuentros, simulando
los materiales disjuntos.
...
para las filtracciones fordtuitas
entre las palabras y las cosas
autopsia electromecánica
sobre las piezas aceitosas de metal barriento
de barro con viento.
...
los engranajes finamente pulidos
para ensayar esta danza
de aceros y telas
de sujeto objeto
no es circunstancial la visita
entre dos hermanos de palabra,
pura lógica
es su casual dislocación
original.
...
los automatismos autónomos se figuran
reflejos estallidos productores biomecánico
como la cosedora de paraguas
como la disección mecánica

como la radicalidad de las raicillas
..
es la nueva personalidad de los dominios
los dientes abiertos de los pasillos
a constitución fortuita en posición
...
bajo el hilo de coser conductor
...
donde cuelgan
los paraguas
y la mesa
de disección.

Una palabra (Gabriela Mistral)

manuscrito de federico garcia lorca
Yo tengo una palabra en la garganta
y no la suelto, y no me libro de ella
aunque me empuje su empellón de sangre.
Si la soltase, quema el pasto vivo,
sangra al cordero, hace caer al pájaro.
...
Tengo que desprenderla de mi lengua,
hallar un agujero de castores
o sepultarla con cales y cales
porque no guarde como el alma el vuelo.
...
No quiero dar señales de que vivo
mientras que por mi sangre vaya y venga
y suba y baje por mi loco aliento.
Aunque mi padre Job la dijo, ardiendo
no quiero darle, no, mi pobre boca
porque no ruede y la hallen las mujeres
que van al río, y se enrede a sus trenzas
y al pobre matorral tuerza y abrase.
...
Yo quiero echarle violentas semillas
que en una noche la cubran y ahoguen
sin dejar de ella el cisco de una sílaba.
O rompérmela así, como a la víbora
que por mitad se parte con los dientes.
...
Y volver a mi casa, entrar, dormirme,
cortada de ella, rebanada de ella,
y despertar después de dos mil días
recién nacida de sueño y olvido.
...
¡Sin saber más que tuve una palabra
de yodo y piedra-alumbre entre los labios
ni saber acordarme de una noche,
de una morada en país extranjero,
de la celada y el rayo de la puerta
y de mi carne marchando sin su alma!